En cuanto a deseos sé que he sido muy caprichoso, muy egoísta y en cierta medida infantil. Lo sé, lo siento, no soy para ponerme tan pesado en este tema. Quiero ser alguien, necesito el apoyo de los demás, sí. A veces miro el suelo sin intención de sonreír, sin apenas mostrar una mueca que muestre algún sentimiento que otro, me cuesta levantar la cabeza, me siento seguro en mi mundo aunque deba lanzarme.
Esas simples palabras que podrían alegrarme la vida, sé que no las escucharé y menos de donde yo quiero que salgan, me he hecho a la idea, aunque muy desganadamente. Intento engañarme continuamente y trato de no hacerlo, pero es que a veces, ese engaño derrama sobre mi dolor una capa de cera que lo oculta temporalmente, me hace sentir vivo de nuevo, pues no es que me falte algo, es que no me han hecho sentir merecedor de esta vida, pero qué remedio, seguiré adelante aunque sea deambulando y arrastrándome, mientras siga respirando seguiré caminando.
Una vez más me refugio en la música en un infinito bucle que no sana la grieta, pero todavía me queda esa cera, que abulta como si la felicidad existiera y mientras lo hace sostendrá estos cimientos que aún sujetan mi cordura, no caigas por favor, álzate.