Veo como los sentimientos van y vienen, se van y se detienen en mi frontera, no pasan, no entran, giran y sin más se van. Solo exporto yo las emociones, no hay importación alguna. Veo que el comercio no llega hasta a mí y tengo que inventarlo, que especular sobre él e inventar las razones de por qué no traspasan la frontera; quité las aduanas, ni siquiera vigilo si es bueno lo que entra en mi corazón, pero nada viene. Aunque por culpa de esta medida he sufrido varias desgracias de sentimientos que entraron, desvalijaron completamente el corazón y lo dejaron abandonado a su suerte. Por lo que, si lo pienso mejor, es mejor cuidar lo que entra, si al menos entrara algo.
Siento que la economía del miocardio se debilita a un paso exagerado, exponencialmente. Y se siente solo, abandonado a la intemperie de su debilitado sistema financiero de sentimientos. Donde deambulan los habitantes, como el máximo mandatario de este Estado, el Amor, entre las calles, arterias y venas; preguntándose por qué nadie pasa la frontera, si ha hecho todas las reformas que han sido posible. La oposición y en concreto el líder de ellos, la Depresión está ganando votos, demasiados votos. Lo peor es que lo hace mediante métodos populistas, engañando al pueblo de la debilidad de los representantes del gobierno actual.
Alcaldes de varios municipios de mi cuerpo, como la Empatía o la Pasión apuestan fuertemente por las reformas del actual presidente. Y citan que alcaldes como la Inseguridad y la Cobardía solo incitan al Estado a que decaiga y nunca más levante ni sonría.
Siento que necesito una fuerte cantidad de sentimientos que oxigenen la economía sentimental, es más, se necesitan más refuerzos de Autoestima para poder sobrellevar los focos de violencia hallados en barrios como Amor Propio o Confianza. Se está perdiendo a la gran parte de voluntad que alimentaba a los ciudadanos de este caótico lugar. Sin embargo, últimamente han aumentado las arcas del estado y se nota un poco más de fluidez en el comercio, esperemos y espero que dure más, o que hagan una inyección de emociones, pues salvaría este lugar definitivamente.