Yo quizás llore o quizás no, lo más probable es que sí, que mis sentimientos tras un alud de sensaciones que por desgracia ninguna de ellas es buena, caigan en una espiral de dolor, soledad y todo lo que un corazón quiso evitar, pero que no fue posible.
Quizás al leer mis palabras piense que exagero, que solo soy pesimista y una persona negativa, no puedo negártelo pero yo creo que en estos instantes de énfasis, tú no entiendes lo que me ocurre, lo que mi mente desesperadamente grita en soledad rompiendo el incesante silencio que habita en mi pecho, solo se oye un breve tambor que sigue un ritmo lento que antes se aceleraba al presenciar su rostro o al pensar en su sonrisa, este tambor no tiene fuerzas, su ritmo cesa y aunque en ocasiones se escucha fuerte, él se siente muy débil, como si todo a su alrededor se apagara.
Lo quise consolar pero era yo el decaído, -¿cómo lo hago? -Pues de la única forma que conoces, si el dolor no se quiere marchar, gástalo, que te recorra el cuerpo hasta salir por tus ojos, por tus cuerdas vocales o simplemente en silencio acurrucado en la tenue oscuridad que te rodea cada noche al acostarte y te roba horas de sueño, tu cama es incómoda entonces, hace frío aunque el termómetro te diga lo contrario, pero al final hallarás la paz, tras una sábana que te envuelva solitario.
-¿Y esa sensación que sentí, me estoy volviendo loco verdad?
-Solo es tu agonía que engaña a tu mente con un placebo, seguramente tu pecho se alteró en ese momento como si estuviera ahí.
-Pues sí, pero después todo fue igual que siempre.
-No te preocupes, algún día todo será pasado...
Quizás al leer mis palabras piense que exagero, que solo soy pesimista y una persona negativa, no puedo negártelo pero yo creo que en estos instantes de énfasis, tú no entiendes lo que me ocurre, lo que mi mente desesperadamente grita en soledad rompiendo el incesante silencio que habita en mi pecho, solo se oye un breve tambor que sigue un ritmo lento que antes se aceleraba al presenciar su rostro o al pensar en su sonrisa, este tambor no tiene fuerzas, su ritmo cesa y aunque en ocasiones se escucha fuerte, él se siente muy débil, como si todo a su alrededor se apagara.
Lo quise consolar pero era yo el decaído, -¿cómo lo hago? -Pues de la única forma que conoces, si el dolor no se quiere marchar, gástalo, que te recorra el cuerpo hasta salir por tus ojos, por tus cuerdas vocales o simplemente en silencio acurrucado en la tenue oscuridad que te rodea cada noche al acostarte y te roba horas de sueño, tu cama es incómoda entonces, hace frío aunque el termómetro te diga lo contrario, pero al final hallarás la paz, tras una sábana que te envuelva solitario.
-¿Y esa sensación que sentí, me estoy volviendo loco verdad?
-Solo es tu agonía que engaña a tu mente con un placebo, seguramente tu pecho se alteró en ese momento como si estuviera ahí.
-Pues sí, pero después todo fue igual que siempre.
-No te preocupes, algún día todo será pasado...