miércoles, 17 de octubre de 2012

Es eso.

Ser lo que soy, amar lo que hago o simplemente odiar lo que ni siquiera sé que existe, todo ello puede ocurrir en mí, soy imperfecto, y por si acaso lo olvido me lo recuerda mi espejo cada mañana, el tiempo pasa y las lágrimas no brotan, no soy feliz es que se secaron, ya volverán a nacer, me preocupo porque sonrías mientras yo lloro desconsoladamente, soy irracional pues el amor me hizo así, no sé si mis palabras son ciertas pero siento que lo son, ven mátame, como quieras hacerlo, lento o rápido, pero acaba conmigo.

No creo que todo sea oscuro pero cuando la vida me venda los ojos no pretendas que crea que haya luz al rededor, no la percibo, no la noto, ni siquiera oigo su incesante sonido, me siento solo y estoy ciego, la vida me dejó a oscuras y temo la oscuridad, además estoy atado de pies y manos, arrodillado en medio de lo que podría ser una penumbra, un verde prado o simplemente un puto desierto. Pierdo la cabeza al no saber qué hacer, quizá vivir de placebos no sea lo correcto o lo sano para mi mente, pero qué más da si en ligeros instantes soy feliz, no me gusta sufrir pero un dulce sentimiento que está envuelto por amargura nunca supo mejor, un roce que altera mi sistema nervioso, mi corazón ante las dudas se arriesga siempre, pues sabe que latirá fuerte cuando yo sea débil, me conozco y sé lo que pasará, todo está en mi ignorancia y en mi cabeza, ¿el mundo se me cae encima? ¿Las paredes se me cierran?; no, simplemente me he caído y nadie ha prestado su ayuda.

Simplemente es eso, que soy imbécil.