Celebro cada mal instante en mi vida, como este, como el anterior y como el siguiente, celebrar quizá signifique festejar una fiesta por una buena causa o hecho, pero si nunca llegan, celebrar estas penas crea en mí un placebo que a veces incluso confundo con alegría y esos pequeños instantes son los que me empujan a seguir adelante, con mi último suspiro soltaré la frase que más tengo guardada en lo más profundo de mi ser, si caigo alzo mi copa, tropezar es lo más parecido a volar que sentiré jamás, antes todo brillaba, tenía un brillo demasiado especial, quizá es negra mi intención pero un golpe en mi estómago es lo más parecido a sentir mariposas en estos instantes, mis manos no muestran esa encantadora sensación de poder, en la que podía expresar con caricias, palabras escritas o empujones hacía mi cuerpo, se acabaron los "te echo de menos", ya no recibiré más, un hasta luego apuñala y un adiós degüella mi alma, ya no veré a nadie en la distancia con ese ansia de quererme a su lado, ya no me esperará nadie en la estación.
Mensajes de texto que dicen "Te quiero" ¿Dónde estáis?, no en vano huyo de mí, todo se derrumba, mi apoyo me hace daño y mi caída duele, el infierno es frío comparado con el mío, un triste y simple instante de la existencia se halla perdido entre vasos de intoxicante sustancia que acelera el proceso degenerativo, pero no, no caeré en ello, prefiero esta espiral que me lleva al vacío, conocer el sufrimiento y convivir con él, ¿que en los demás sentidos voy bien? eso no me anima, déjame tu hombro no tus criticas, pues necesito a alguien, no un simple consejo que me dice que aproveche el presente antes de que sea viejo, y cuando sea viejo que me dirás, ¿Por ser viejo no seré nada? Que más da, si mis ángeles son parcas y mis sentimientos son hoces, dejé que mi huerto se secara, no es mi culpa, pero sé que sí.