De nuevo en casa, día agotador
fruncido el ceño desde que sonó el despertador
tus piernas no responden solo tiemblan
y tus pensamientos gritan, ya no hablan
la maleta a su sitio, tu mirada al suelo
¿qué hay arriba? Ya no existe el cielo.
No sonríe, no vive, no sueña
ese chico, el de tus reflejos
se siente muy, demasiado lejos
la vida le absorbe, es su dueña,
no sonríe, no vive, no sueña
el espejo duele, estremece
y la mala cara le enseña.
Quién piensa en su estado,
alterado, desvivido y sosegado,
vivo por si acaso sonrío
no vivo por si me desvío
Quién reacciona en su estado,
desdicho, inquieto y apuñalado
siempre atento, por si le han amado.