viernes, 15 de marzo de 2013

El poder del alcohol.

Tras casi un litro de una bebida rebajada con cantidades proporcionales de cualquier tipo de alcohol, la cabeza empieza a ralentizar sus decisiones y sus actos, es decir, eres más torpe, balbuceas en vez de hablar y te cuesta más entender las cosas, pero tiene un poder inigualable al destruir la timidez, la falta de confianza y sobre todo la vergüenza, sé que el alcohol es un elemento que debemos tratar con cuidado, pero desde mi punto de vista más subjetivo, quisiera vivir sintiéndome borracho, no a ese mareo que te desequilibra, ni al malestar del día siguiente, ni nada de eso. 

Desinhibirme, poder ser yo siempre, sin la  necesidad constante de tener en la cabeza ese pensamiento infecto que repite una y otra vez, 'qué dirán de mí'. Tener en mi mente una imagen clara de mí, ser yo y no avergonzarme de lo que soy porque quizás a los demás no les agrade al no ser el estándar de esta sociedad, por suerte en ese sentido he logrado abstraerme y ser quien quiero ser, pero todavía tengo muchos, incontables fallos.

No me entiendo, ni me comprendo, pensé que con los años puliría mi personalidad hasta convertirla en lo que quiero ser, pero aunque en ciertas ocasiones me sienta más confiado, sigue aterrándome hablar en público, dar mi opinión sin trabas, sin la necesidad de sentir como me tiemblan las manos. Ser yo, de una maldita vez...