Invade un alma que se disipa en la agonía
tejiendo estructuras que no debería
pálidas palabras que buscan una salida
perdidas en un laberinto sin vida.
Un poeta reo de lo que su pecho siente
siendo objeto usado para transmitir fuentes
energías que laten en tan cruenta batalla
cebando ese pensamiento que nunca falla.
Si tejo sueños nocturnos entre mis sábanas
hundiendo candente el sentimiento negro
moldeando solo un ápice esta máscara,
aún bailando a solas, ya no me alegro.
Despojas sutiles quejidos que nadie aprecia
si la vida se compone por tenues melodías
sazona tus labios con la acertada especia y,
Si tu vida no late, imagina cuánto la mía.