Mente infecta que propaga delirios,
pecho pútrido que bombea llantinas
tantos sollozos que escribirían libros
tantos anhelos que no te imaginas
El vivir de un alma que vive rea,
errante su destino, ardiente su hoz
se oculta bajo la penumbra, dice su voz
donde nada lo alumbra, ni nadie lo vea.
Pálida piel que desconoce el astro rey,
quiere, inerte, que alguien lo crea,
allí, distante; solo, donde lo veis.